Capítulo 46. Si mi ángel de amor, necesitas atención.
Kell.
*¡Maldita sea, Kell!
Sacudí mi pelaje para despejarme. Estaba un poco cansado después de pasar la noche en vela acompañando a mi ángel, pero no tan cansado como para no ir a calmar sus tiernos miedos sobre anguilas.
*Padre, necesito a los mejores rastreadores. Regresaremos con mi ángel.
Me apresuré a la puerta que mi padre sostenía abierta mientras me miraba arqueando una ceja.
*Ve con cuidado Kell, son tiempos peligrosos.
*Yo soy lo más peligroso que habrá en ese bosque si alguien osa ac