Capítulo 30. El pequeño dingo.
Jacob.
Jacob
Bufé y seguí mi camino a la clínica. Las heridas de bala habían sanado por completo, aun así Kell y yo estábamos inquietos. Necesitábamos el alivio que proporciona un polvo rápido.
*Yo solo necesito a mi mate.
*Necesitas otra experiencia cercana a la muerte si aun a pesar de las pruebas te niegas a ver la realidad sobre Dalila.
*No, humano. Soy el único de esta relación que ve a nuestra mate como realmente es: Hermosa, compasiva y graciosa.
Lo ignoré y seguí caminando a buen paso.