Tatiana
El pánico se me atoró en la garganta, mientras el sudor me empapaba la frente. Emily está afuera de mi habitación, girando la perilla intentando abrir.
“Sé que estás ahí, Taty. Te escucho respirar”, insiste, esta vez no solo girando la perilla, sino también golpeando la puerta.
Estoy a punto de caer en un ataque de pánico solo de pensar lo que pasaría si Emily logra abrir y encuentra a su novio desnudo, con la polla dura apuntando al techo, y mi cara cubierta de su semen.
Hasan da vueltas por mi cuarto, completamente despreocupado por el hecho de que su novia está justo afuera.
“Hasan, ¿qué hago?” le digo solo con la boca, susurrando nerviosa. Hasan se limita a encogerse de hombros y camina hacia la puerta. Agarra la perilla y me mira, una sonrisa estúpida extendiéndose en sus labios.
Mis ojos se agrandan al entender lo que está a punto de hacer. Me lanzo hacia él, apartándole las manos de la perilla. Él se ríe, demasiado fuerte, lo suficiente para que Emily golpee la puerta o