Tatiana
En cuanto solté aquello, lo lamenté. Me sentí más culpable y horrorizada que la propia Emily. A eso súmale frustración y rabia. Emily estaba recibiendo toda la peor parte de los cambios de humor continuos de Hasan, lo cual ya me tenía al borde del colapso. Ella no se merecía eso.
Los ojos de Emily se llenan de lágrimas antes de salir disparada del vestidor. Sé que debería correr tras ella y disculparme. Mi corazón me lo grita, pero por alguna razón mi boca se niega, como si desafiara a