Días después, ya de regreso en el centro de Lumeria, terminaron los trámites del divorcio. Ese día el médico me dijo que probablemente me quedaban algo más de diez días. No me entristeció demasiado. Entre los tres meses del principio y esos pocos días, tampoco había tanta diferencia.
Aún había algo que quería hacer.
—Quiero organizar una exposición.
La enfermera pareció creer que bromeaba.
—¿Tendrás fuerzas para organizarla?
—Las pocas que me quedan las voy a dedicar a eso.
Llevaba años pintando