helena hernandez
Me desperté con la luz del sol entrando por la ventana de ventilación. Me giré hacia un lado, tratando de escapar de esa luz, y vi a Fernando durmiendo abrazado a mí, sujetándome de la cintura. Lentamente le quité el brazo y me senté en la cama. Tan pronto como levanté la cabeza, sentí el dolor de la resaca. ¡Dios mío, qué dolor de cabeza! Necesito aprender a beber mejor; Nos dejamos llevar por el sabor y al día siguiente nos picamos todos.
Me armé de valor, me levanté y fui al