Fernando Cortez
El nerviosismo me acompañó toda la mañana. Tenía cierto temor de que Helena no asistiera a la boda y decidiera vengarse por todo lo que le había hecho. Sin embargo, mi duda se disipó en el momento en que la vi, ¡tan bella!
En ese vestido de novia, parecía una princesa. Realmente soy el hombre más afortunado del planeta Tierra, ya que estaba casándome con una mujer maravillosa.
Al verme, ella sonrió. Su padre me advirtió que debía cuidarla mucho, y eso es lo que haría.
Después de