helena hernandez
Realmente no me importó haber perdido los estribos y mucho menos darle a Míriam la paliza que merecía, ya que llevaba mucho tiempo burlándose de mí. A ver si ahora realmente aprende a respetarme y se pone en su lugar.
Desafortunadamente terminé con mi ropa completamente cubierta de barro, pero eso no me importó. Con solo haber hecho comer barro a esa vaca ya estaba satisfecho. Aproveché para quitarme el exceso de barro del cabello; Menos mal que fue corto, porque si hubiera sid