En la prisión. Diego llegó a la prisión y, guiado por un guardia, se dirigió a la sala de visitas. Este lugar albergaba a los presos más peligrosos, con instalaciones rudimentarias. En las antiguas paredes, la pintura blanca estaba desgastada y caía en trozos, y todo estaba rodeado de barras de acero inoxidable, con manchas de óxido visibles. Incluso la mesa frente a él estaba muy desgastada.
Poco después, el guardia trajo a Víctor. Al acercarse, se podía oír el sonido de las cadenas arrastrándo