En la sala de estar.
—Ya deben irse —Leandro levantó la muñeca para mirar su reloj.
—¿Vas a llevar al niño a Valerica? No hay problema. Pero, ¿qué pasa con Luna? ¿Qué piensas hacer con ella? ¿No piensas dejarla a tu lado? —Carmen frunció el ceño.
—Hoy ya he tolerado suficiente de tus palabras. No te metas en mis asuntos —Leandro frunció el ceño.
Ya había contratado al mejor terapeuta psicológico para Sía en Valerica, porque el entrenamiento ABA requiere un entorno y un espacio de tratamiento esp