Leandro observó la figura de Luna durante un buen rato, sus labios se movieron, pero al final no dijo nada. Continuó subiendo las escaleras. Luna esperó a que Leandro se marchara y, al oír el sonido de la puerta cerrándose, se dio cuenta de que su habitación no estaba muy lejos de la suya.
La habitación de Margarita estaba al lado de la de Sía. Luna volvió a mirar a Sía antes de regresar a su habitación, que aún mantenía el desorden de antes. No pudo evitar recordar la locura de esos momentos y