Pol se encontraba de espaldas a ellos, solo movió sus largos y fríos dedos. Esperanza apretó los labios y le entregó el sobre a Héctor, quien se lo entregó directamente a Pol.
Antes, excepto por la señorita de la familia Pérez, ella era la única mujer con el privilegio de acercarse a Pol. Podía sentarse en su regazo, coquetear con él como amantes y hacerle bromas algo inofensivas. Pol nunca se enojaba con ella. Todos los que seguían a Pol asumían naturalmente que él la apreciaba y la consentía d