¡El chofer que había estado conduciendo para Rodrigo durante más de diez años estaba completamente atónito!
Esta encantadora jovencita era realmente muy asombrosa. Desde que el padre de Rodrigo falleció, él había vivido sumido en una oscuridad sin fin, volviéndose cada vez más hosco, cruel y cínico, sin conocer la alegría ni la risa en su corazón.
Pero la llegada de esta niña cambió al joven maestro, convirtiéndolo en alguien con emociones genuinas, y puras; alguien capaz de reír y llorar. Era r