El rostro de Celeste palideció al instante, como si la hubiera golpeado un estruendoso trueno. Sus pensamientos se volvieron un caos, se sentía aturdida y no sabía qué hacer. Estaba completamente desconcertada.
Había insultado sin miramientos, al hermano de Clara llamándolo imbecil y ahora se daba cuenta de que estaba insultando al propio hermano de su maestra en público. ¡Era una situación sin precedente y bastante complicada!
Alejandro estaba sentado allí, mirando de un lado a otro, luchando p