—¿Es porque ella es la hija de Ema? —preguntó Luisana directamente.
—Sí—respondió Rodrigo con voz apagada.
—Pero si realmente te gusta, deberías intentar estar con ella—dijo Luisana preocupada. Rara vez su jefe mostraba sus verdaderos sentimientos y, además, ella era una chica tan encantadora. No quería que él se perdiera la oportunidad. —Si estás con la señorita. Noa, puedes ayudarla a liberarse de su sufrimiento. Si te conviertes en el hombre de la señorita Noa, incluso Leona no se atreverá a