—Clara, crecí junto a Rodrigo, por eso me atrevo a decir que lo conozco muy bien. Es un hombre dado a las mujeres, eso no te lo puedo negar, pero no cualquier mujer le sirve—intentó consolarla Alejandro, mientras defendía a su hermano.
—¿Qué diferencia hace que sea tu hermana? Rodrigo tiene una audacia desenfrenada, ¡no se atreve a tocar a nadie que no sea suya o que él haya engendrado! —respondió Clara con enojo.
Clara golpeó la mesa nuevamente con fuerza. —Reza para que ese desgraciado no le h