Joaquín vociferaba airado hacia Clara, como si tuviera una profunda enemistad con ella. Aarón escuchó esas palabras y su rostro enrojeció de rabia, mientras que la señorita Clara apenas le prestó atención, dejando que sus labios se curvaran en una sonrisa encantadora.
—¿Qué dijiste? — Joaquín se sintió repentinamente ansioso.
—Lo que dije es que Rosalía es realmente interesante—respondió Clara con avidez, tomó otro trozo de chocolate y disfrutó del dulce. Aarón no pudo evitar reírse ante su gula