Clara inclinó la cabeza, apoyó el mentón en su mano y sonrió, —de lo contrario, ¿cómo habría encontrado tan rápido a alguien como tú y cómo hubiera saboteado precisamente la cooperación de la empresa? Evidentemente, hay alguien detrás de todo esto.
Joaquín comenzó a llorar desconsoladamente en el acto, lamentando no haber actuado de manera diferente en el pasado. No lamentaba la pérdida de su futuro, lo que lamentaba era haber tratado a Rosalía, una desvergonzada prostituta, como su amante.
—Cla