Esa noche, Mateo murió a manos de su propio hijo.
Algunos estaban inquietos, mientras otros conspiraban en secreto.
Dentro del club Atemporal, Esperanza guiaba a Ernesto por los pasillos oscuros y lujosos, con el hombre detrás de ella acechando en la oscuridad como un murciélago, lo que le hizo sentir un fuerte escalofrío en la espalda.
En la habitación altamente secreta, Pol lo había estado esperando durante muchísimo tiempo.
—Ernesto, no esperaba verte de nuevo tan pronto.
Pol sonrió ampliamen