Odalys, al ver a Leona encolerizada por Alejandro, apenas pudo esbozar una sencilla sonrisa. Se sintió satisfecha en silencio, sabía muy bien que este era el momento que había estado esperando.
—Pero ¿cómo puedo vengarme? Los Hernández me ha abandonado, ni siquiera puedo costearme un boleto de regreso a la ciudad de México. Y aunque pudiera escapar, estoy segura de que Alejandro me encontraría en cuanto llegara al aeropuerto. ¡No me atrevo siquiera a pensar en lo que haría para castigarme! —La v