—Hoy, si no fuera porque mi abuelo lo mencionó en un arrebato, hasta ahora no sabría que mi abuela no podía escuchar nada por el oído izquierdo—dijo Alejandro con voz entrecortada, lleno de culpa. —¿Esto es ridículo? Siendo el nieto de esta familia, crecí pasando más tiempo con mis abuelos que con cualquier otra persona, pero nunca noté nada fuera de lo común en mi abuela. Realmente he sido un muy mal hijo.
—Conozco muy bien este asunto, mi abuelo me lo dijo. Fue durante la Navidad de aquel año