Pol sintió que su garganta se llenaba de amargura por completo, su voz ronca casi no podía salir, su tono también se volvió más pesado de lo habitual, revelando así una desesperación interior: —¿Sabes cuánto he luchado, cuánto me he preparado para este día, para juzgar a Leonardo? Pasé por muchas dificultades, sacrificando demasiado. Incluso si quieres vengar a tu hermano mayor, ¿no podrías esperar hasta después de esta gran noche para revelar estos secretos, y no arruinar mis planes?
Su rostro