Los nudillos pálidos de Pol crujían mientras apretaba, sus articulaciones sobresalían y las venas azules se hinchaban, como si estuviera usando toda su fuerza. Apretando con fuerza los dientes, logró decir unas cuantas palabras entre ellos: —¡Trae a Esperanza al Atemporal Club!
Desde que Pol cruzó la puerta del Atemporal Club, su rostro se oscureció al instante como el mismísimo infierno, emanando un aura de ferocidad. Con sus pasos largos y rápidos, irradiaba un frío siniestro que ponía los pel