Las miradas de todos convergieron instantáneamente hacia las puertas abiertas. Allí, Pol, vestido de traje y corbata, empujaba suavemente una silla de ruedas ocupada por una mujer delgada y muy frágil. Con una expresión solemne, entraron caminando con calma, apareciendo majestuosamente ante la vista atónita de todos.
—Clara, ¿quién es esa mujer en la silla de ruedas? — Alejandro, con una expresión de gran desconcierto, le preguntó en voz muy baja a Clara, que estaba a su lado.
—Es la esposa de S