Pero Gaspar, siendo un hombre muy educado, optó por no discutir con Rodrigo en ese momento. Mantuvo la calma y la compostura total, como si el asunto no fuera importante. Sin embargo, en sus ojos se podía percibir claramente una leve señal de enojo, como si ya hubiera registrado el incidente en su mente y planeaba vengarse más tarde contra Rodrigo.
—Nos vamos, Noa—dijo Rodrigo de manera bastante autoritaria mientras agarraba los hombros tensos de Noa y la tiraba hacia sí mismo con gran fuerza, g