—No es necesario firmar ningún contrato, ¿Clara, estás segura de lo que quieres hacer? — Isidora la miró incrédula—¿No temes que después de la operación, cambie de opinión repentinamente y decida no ayudarlos más? Ustedes, los comerciantes, ¿no consideran que las palabras sin pruebas no tienen valor y que los contratos deben firmarse para ser vinculantes?
—Lo hago así solo para que sepas que, entre nosotros, si hacemos un trato o no, todo depende de tu elección—respondió Clara con calma y seren