Clara parpadeó con sus hermosos ojos.
¿Rencor?
Esa es una palabra tan pesada, nunca lo había considerado, y mucho menos pensó que su Diego le haría esa pregunta algún día.
—Diego, ¿qué ha pasado? ¿Por qué preguntas esto de repente?
Clara agarró los fuertes brazos de él, moviéndolos suave y delicadamente: —Diego, si tienes algo que decir, dilo directamente. No me asustes de esta manera, ¿vale?
Diego bajó la mirada en completo silencio, con expresión melancólica.
—Diego, no importa lo que hayas he