—Abuelo, ¿qué quieres decir con eso? Soy la hermana mayor de Noa. ¿Cómo puedo lastimar a mi propia hermana? — Leona, ansiosa, se defendía, con una fina capa de sudor frío en su espalda.
Rodrigo, siendo directo, abrazó a su pequeña esposa y no pudo evitar soltar una risa burlona.
Fernando, con una sonrisa irónica, tocó ligeramente sus labios. —Aún no estoy senil, sé perfectamente lo que está pasando. Tú en realidad, también lo sabes. Tu hermana está a punto de casarse con un miembro de la familia