Después de saludar a los invitados por un rato, Celeste llevó a Clara a su estudio.
Las dos eran íntimas como hermanas, y cuando estaban solas, charlaban y reían en un ambiente cálido y agradable.
Celeste sacó su mejor té para servir a Clara, junto con pasteles de primer nivel hechos por un renombrado pastelero del país. Todo esto era algo que los clientes de abajo no podían disfrutar.
—¡Aquí está tu té, maestra!
—Mmm, té de la cosecha temprana, tan valioso como el oro, de color verde brillant