—¿Inés?
Clara abrió los ojos con alegría, soltó la mano del hombre y corrió hacia Inés, que estaba sola junto a la carretera, dándole a su hermana un cálido y fuerte abrazo.
—¿Cuánto tiempo has estado esperando? ¿Por qué no entras? Alba está dentro, si te reconoce, te invitará. ¿Por qué esperar aquí sola?
—Hermana, lo siento, vine sin avisar y te molesté a ti y a mi cuñado—la voz de Inés sonaba algo débil, siempre tan conmovedora.
—No sabes cuánto te extrañaba y pensaba en ti—Clara acarició la s