Alejandro tenía el brazo alrededor de la cintura de la joven, apretándola lentamente, con una sonrisa en la comisura de los labios.
Clara siempre tenía ideas ingeniosas y siempre estaba ocupada con alguna actividad. Estar con ella era algo de lo que nunca se cansaría.
—Hermana, realmente lo entiendo. Estás tratando de consolarme.
Aunque Clara no se preocupaba, la abrumadora sensación de culpa hacía que sus ojos se enrojecieran. —Si no fuera por mí, no te habrías visto envuelta en esto, no habría