Dos tarjetas negras de membresía de alto nivel, dos hombres influyentes en la Ciudad de México, ¡peleando por un collar! El camarero, mirando las tarjetas negras frente a él, estaba tan asustado que no podía hablar coherentemente. —Señores, solo hay un collar...
—Lo sé—respondió Alejandro con una mirada fría que abandonó el hermoso rostro de Clara. —Precisamente porque solo hay uno, es por eso que lo compré.
Beatriz estaba muy feliz, esperando a que el hombre le entregara el collar.
Clara, al ve