Por la mañana, hace mucho sol.
Clara se despertó en su cómoda cama y se estiró perezosamente entre las sábanas, abrazando su almohada y levantando sus nalgas como una gatita adormilada.
Se vistió con ropa deportiva blanca y, como de costumbre, se dirigió al lago del patio trasero para remar en su paddle.
Aarón ya se había preparado temprano, estando de pie en la orilla con una botella de agua en una mano izquierda y una toalla limpia sobre su brazo, esperando a que la señorita desembarcara.
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