El matrimonio se puede terminar, pero para señorita, ¡nunca perderá!
Después de salir de la habitación del hospital, Clara volvió a ponerse sus gafas de sol, ocultando su mirada profunda.
Luego, llamó a su hermano, Juan.
—¡Hermanita, por fin te acuerdas de mí. Me siento honrado!
Juan hablaba con un tono celoso. —No tienes idea, nuestro hermano se burló de mí diciendo que me habías abandonado. ¡Me puse muy nervioso al escucharlo! ¡Maldición, no puedo perder ante ese idiota!
—Son mis hermanos,