Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Basta — le exigió él que se detuviera, tomándola desprevenida —! ¡Por favor! ¡Ya deja de evitarme! — exasperado por las circunstancias no midió en lo absoluto el tono de su voz y dejó al descubierto su propia desesperación en la solicitud realizada.
Zahra contempló a su vecino, quien la retenía de la muñeca sin ánimos de quere







