(NARRADO POR KEELEN)
El teléfono vibró en mi bolsillo con una insistencia agresiva, rompiendo el silencio sepulcral del pasillo de la UCI. Miré la pantalla y sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado del hospital. Era mi padre.
Draco no había tardado ni una hora en soltar el veneno. Salí a la escalera de emergencia, buscando un rincón donde mi voz no despertara a los fantasmas de este lugar.
—¿Padre? —mi voz sonó ronca, cargada de una fatiga que me doblaba la espald