Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl trayecto de regreso al hotel fue un ejercicio de tortura silenciosa. Keelen conducía el transporte del grupo con las manos apretando el volante hasta que sus nudillos se tornaron blancos. Yo iba en el asiento del copiloto, sintiendo el peso de su deseo frustrado y la humedad de su clímax contra mi muslo cada vez que cambiaba de marcha. El aire acondicionado no era suficiente para enfriar la electricidad que sa







