Antonia no entendía cómo Fernanda podía no solo no avergonzarse, sino incluso sentirse muy orgullosa de lo que estaba pasando.
—¡Eso también es una verdadera vergüenza para la familia Romero!
Fernanda sonrió.
El criterio de esta nuera era realmente limitado.
Fernanda llamó directamente a Gonzalo: —Escuché a Sebastián decir que iban a colaborar con el gobierno en un proyecto de chips inteligentes. ¿Todavía no han recibido la aprobación del gobierno?
Gonzalo lo confirmó: —Sí, es cierto.
—Entonces