—¡Qué locura!
En Casa Elegancia, Antonia tomó apresurada la tableta de las manos de Luciana y de inmediato vio a Daniela en la pantalla.
Estaba sentada con una expresión muy serena, sosteniendo un pincel fino mientras limpiaba cuidadosamente las manchas que cubrían la pintura de seda.
Luciana le explicó en detalle: —Dicen que esta pintura tiene tres secciones y vale más de quinientos millones de dólares. Daniela prometió delante de todos que, si no podía restaurarla, pagaría el valor total.
Una