—No creo que haya hecho nada malo.
El rostro de Daniela mantenía su hermosa sonrisa, pero sus palabras no mostraban ningún signo de concesión.
Celia se rio con sarcasmo: —Parece que no tienes ni idea de quién soy yo.
—Eladio es mi esposo. Es el gerente general del grupo Inteligencia Viva. Estamos aquí por invitación previa del presidente del grupo Romero para negociar un acuerdo comercial.
—Viéndote vestida de manera tan sencilla, supongo que tu esposo tampoco debe ser una figura muy importante.