.52.
¡Otro grupo apareció detrás de él!
Esta vez eran hombres con uniformes militares verdes.
Uno de ellos lo empujó al suelo por detrás, mientras otro le volvía a cubrir la cabeza con un saco.
—¡Esperen! —La persona en el medio preguntó de repente—. ¿Lo golpeamos hace un momento?
—No me parece... —dijo uno, dudando.
—Entonces, ¿de dónde salió la herida en su rostro? —preguntó otro, confundido.
Los policías se miraron entre sí, perplejos.
—¿Lo golpeamos?
—¿Pero por qué no lo recuerdo?
—¡No me import