.17.
Pasaron unos minutos.
Finalmente, se mordió los labios con fuerza y exclamó:
—¡Está bien, te lo prometo!
Dorian levantó la mirada.
—Haré que Carlos traiga un acuerdo. Una vez que lo hayas firmado, registraremos nuestro matrimonio mañana.
—¿Ma… mañana? —balbuceó ella.
—¿Alguna otra pregunta?
Rose negó con la cabeza lentamente.
—Entonces, sal.
Ella obedeció, saliendo con paso lento por la puerta. Sentía el peso de una decisión que no sabía si era valiente o completamente insensata.
Esa noche, des