15.
Daniela descendió del vehículo. Una fuerte ráfaga de viento agitó el borde de su camisa blanca mientras alzaba la vista hacia el imponente edificio que se erguía ante ella.
La Torre Fénix se elevaba majestuosamente, como si atravesara las nubes de la mañana.
Su fachada de cristal azulado reflejaba la luz del sol, proyectando una imagen fría, imponente e inaccesible.
Daniela levantó aún más la mirada.
Cuanto más contemplaba la cima del edificio, más consciente era de su inmensidad. Sin darse cue