14.
Daniela negó suavemente con la cabeza. Luego le tendió el teléfono con los dedos todavía ligeramente temblorosos.
Antonio tomó el dispositivo y leyó el correo en cuestión de segundos, sin que su expresión cambiara lo más mínimo. Después dejó el teléfono sobre la mesa y volvió a tomar su taza de café.
"Ve", dijo con tranquilidad.
Daniela frunció el ceño.
"¿Y si todo esto es una broma? ¿O otra trampa de Gilberto?"
"Una empresa de ese tamaño no pierde el tiempo con bromas", respondió Antonio con i