30.
Aquella noche, Daniela regresó a casa con los hombros rígidos y caídos por el cansancio. La energía se le había agotado por completo durante el día.
Antonio estaba sentado a la mesa del comedor, leyendo unos documentos, con una taza de té caliente a su lado. El hombre levantó la mirada y recorrió brevemente el rostro sombrío de Daniela.
"¿Problemas familiares?", preguntó Antonio con brevedad.
Daniela se sorprendió ligeramente y tomó asiento en la silla frente a él.
"¿Cómo lo supiste?"
"Lo lleva