11.
No había firma.
Tampoco palabras cariñosas ni un saludo afectuoso.
Daniela permaneció inmóvil junto a la mesa, contemplando aquel pequeño papel en medio del silencio de la noche.
Una extraña sensación agitó su pecho.
No sabía si debía sentirse irritada con aquel hombre lleno de secretos o conmovida por aquella silenciosa muestra de consideración.
Sus dedos seguían sujetando la nota mientras su mano temblaba ligeramente.
Sin darse cuenta, el pulgar acarició el sencillo anillo de diamantes que ll