12.
La puerta principal se abrió lentamente desde el exterior. Unos pasos firmes y pausados resonaron sobre la alfombra de la sala, anunciando el regreso del dueño de la casa a altas horas de la noche.
Antonio cruzó la penumbra del comedor.
Su mirada recorrió la mesa de madera y se detuvo en los platos, que seguían intactos bajo las tapas transparentes, exactamente donde los había dejado.
No hizo ninguna pregunta.
Se quitó el saco negro, lo dejó sobre el respaldo de una silla y tomó asiento frente