22. El contrato ha terminado
La cara que ella puso, le dolió más que nada en el mundo. Ni siquiera la traición de su padre le quemaba el alma, como ver su lindo rostro desolado, sorprendido.
—Pero, el niño...
Oliver la tomó por los hombros.
—Igual no podrás embarazarte, ¿no? Solamente estamos alargando esto, Elissa. Mereces algo más que esto, algo más de lo que yo te ofrezco.
Ella negó con la cabeza frenéticamente. Se veía visiblemente reacia a su imposición.
—No, no me interesa. Oliver, acabamos de casarnos hace casi un m