21. Vamos a divorciarnos
Elissa sabía que estaba en casa, cuando los brazos de su familia la rodearon fuerte y amorosamente. Tuvo que contenerse para no soltar una sola lágrima; no pensaba arruinar tan emotivo encuentro, no justo ahora. Al llegar a Londres, ni quiera las mejores vistas le hicieron voltear una segunda vez a mirar, de hecho, casi no recordaba nada, porque se la pasó con la mente en blanco, únicamente quería llegar hasta su madre y abrazarla, ver que estaba bien.
—No saben cuánto me alegro de que estén aq