Las palabras de Mateo tomaron un giro realmente inesperado.
—En cuanto a ti…
Sonrió de manera algo traviesa, con una mirada indecisa hacia Mariana.
—Dado lo mucho que me interesa tu cuerpo en este momento, que no puedas levantarte de la cama sería lo mínimo.
Mariana arrugó un poco los labios.
¿Lo mínimo? ¿Quiere que acabe muriendo en la cama?
¡Qué aterrador!
Había oído decir que cuando los hombres se agotaban por completo, podrían morir de inmediato... ¿Eso también aplicaba para las mujeres?
—